Niflheimr: Guiarse con el Corazón

Niflheimr: Guiarse con el Corazón ~ Biarkan ~ Mitología Nórdica

 

Los ancestros de la mayoría de las tradiciones espirituales de este planeta, mencionan que en el principio solo había caos. Quizás no el caos como lo pensamos ahora, más relacionado con la palabra desorden. Este era un caos de potencial. Estaban en él todos los ingredientes para crear, incluidas las fuerzas que pondrían todo en marcha. Allí estaban los pensamientos, las emociones, lo que había sido y lo que sería, todo diferenciado pero junto.

En ese caos nada tenía nombre, puesto que solo hasta que el humano observa algo siente la necesidad de definirlo.

Es hasta que los humanos inventamos la mitología cuando cada parte de ese oscuro océano, toma la forma de un monstruo o un ángel. Antes de eso, antes de que nosotros le regalemos un ego, las cosas solo SON.

Hoy, pensando en escribir este artículo, me vino a la mente el Requiem de Mozart.

Si tuviera que ponerle un sonido a ese caos, probablemente elegiría esta pieza. Pareciera como si Mozart durante su creación, se hubiera sumergido en esa marea oscura y turbia que lo contenía todo, y al transformar sus visiones en sonido, hubiera combinado la sobriedad con la alegría, y la tristeza y el misticismo, y la grandeza con el fracaso. Imagino la mezcla de emociones, la absoluta desolación y la más pura felicidad explotando en sus ojos desde el Gran Espacio (Ginnungagap) gestando al Niño del Espacio en 2001: Odisea del Espacio. Sí, quizás es un poco loco, pero así me lo imagino.

Y allí, del encuentro entre el Hielo y el Fuego, emergió el primer sonido y con él, la primera palabra. Y no hubo vuelta atrás.

El primer sonido, el primer ser: la confusión.

La palabra Nifl deriva del islandés, y significa algo así como oscuridad. Pero hay que aclarar este concepto. Esta oscuridad es la que emana del vapor entre el frío y el calor, es algo así como nebuloso (del Proto Indo Europeo *neb’os, nube, niebla). Y está presente en el proto germánico (*nebulaz), en el latín (nebula), en el anglosajón (nifol) y en el holandés (nevel).

En este momento, la existencia de Niflheimr, vino a ser y a partir de ese momento solo restaba esperar a que el limo del río y el agua generaran a la primera criatura: Ymir, pero esa es otra historia.

El Nacimiento de Dios

El adormilado ser que se gestó durante eones en el vientre del universo, pasó el canal de parto y fue recibido en una tierra yerma, hosca, dura, fundente y gélida. Tengo que limitarme al vocabulario para describir el profundo dolor que ese ser tuvo que pasar. Había nacido en el Homo Sapiens la borrosa idea de un Dios*.

Allí estaba, eso que había existido en el equilibrio dinámico del espacio, siendo cúmulos estelares, asteroides y agujeros negros, ahora terriblemente confinado a ser la idea de alguien más.

El potencial infinito tuvo que entrar en la forma de un ser humano. Constreñidas las posibilidades de todo lo que fue, es y será a un número finito de células, funciones y formas, el ser infinito tuvo que encogerse a 1850 centímetros cúbicos.

En ese preciso instante comenzó a percibir toda la gama de las emociones de su creador: por primera vez fue miedo, rabia, celos, lujuria, posesión. Dolor, un agudo y profundo dolor lo inundó en todo su ser, porque nunca más podría regresar a la paz primordial del polvo estelar.

Se supo preso en este planeta y, desconcertado, descubrió algo más: la visión.

Hasta ese momento había sido un feto abandonado en la aridez de la tierra madre. Ahora había abierto los ojos por primera vez y observó a su creador. No con nitidez, sino con la vista borrosa del que abre los ojos por primera vez. Solo veía siluetas deformadas por la oscilante luz del fuego, que proyectaba las sombras de los habitantes de la cueva.

Al parecer caminaba entre ellos pero nadie lo veía. Todavía no estaba acostumbrado a sostener su peso en esta atmósfera, y los músculos se sentían como trozos de plomo atados a un hilo. Torpemente se abría paso entre restos de animales, cenizas y grasa. Caminaba trastabillando acercándose a una figura junto a la pared. Seguía sin poder ver claramente, pero enfocando los ojos había encontrado varios rasgos en la pared. Estaban delineados pobremente en negro, y tuvo que forzar lo que llaman cerebro para entender de qué se trataba todo eso.

Observó una escena completa que no pudo comprender. Pero de entre todos, supo instintivamente hacia donde enfocar su visión. Había al centro un personaje desnudo, tal como estaba él, con una cornamenta sobre la cabeza. El personaje dominaba la pared creando una posición de poder al centro de todos los demás trazos. Y torpemente, pegándose a veces en el rostro, manejo sus extremidades superiores hasta buscar lo más alto de sí mismo. Y allí los encontró. Grandes, pesados, demandantes, invasivos, poderosos.

Salió corriendo de aquel lugar inmediatamente, en un estado frenético y en medio de la taquicardia más violenta.

Sin ver gran cosa, solo corría despavorido hacia donde fuera que esa carrera lo llevara.

Hasta que sintió que sus pies chocaron con algo diferente, era una especie de líquido que le ofrecía alivio al ardor de su piel comprimiendo su ser. Se sentó y poco a poco la respiración agitada dio lugar a un sollozo. Un estado catártico comenzó a tomar posesión de él y empezó a temblar con tal frenesí que los dientes parecía que se le saldrían.

Al final vinieron los espasmos, y lentamente una sensación de quedarse en paz lo absorbió hasta que se durmió.

A la mañana siguiente, recordando poco del día anterior, abrió los ojos y se acercó al agua, ahora todo era mucho más claro que ayer. Se enjuagó la cara y sin querer, fijó la vista intrigado en las ondas que hacía el líquido, hasta que este cesó su movimiento. Y se reconoció por primera vez.

Ese era él, aterrado como quien se mira a los ojos por más de cinco minutos, se hizo consciente por primera vez del cuerpo que le habían creado. Un torrente de emociones comenzaron a pasarle por el cuerpo, todo era nuevo en sus escasas horas de vida, y esto que sentía era simplemente desconcertante. Sintió cada gota de sangre, escuchó el latido de su corazón en cada célula, se observó a sí mismo en la más absoluta honestidad y allí, reconoció su poder.

Irguió el torso orgulloso, se puso de pie y miró su creación por primera vez. Él era el rey todopoderoso de todo lo que contemplaban sus ojos. Desde la abeja hasta las infinitas estrellas, todo le pertenecía. Su justicia decidiría el destino de los habitantes de la cueva: su misericordia los perdonaría y su ira los condenaría.

 

Lo No Concreto

Niflheimr es el hogar de lo yermo, que no lo muerto. En sus páramos (Niflhel) yacen los espectros, los que no tuvieron la gloria de ir al Valhöll, ni a Helheimr. Nadie se muere totalmente en las Tierras del Norte. No es diferente de la vida en Midgard.

En el espíritu de la confusión, nadie sabe exactamente si el reino de Hella se encuentra aquí o bajo Svartalfheimr. Algunos textos se refieren a Hel y otros a Niflhel como dos lugares distintos, en otros parecen ser el mismo. En unos Hel es un lugar cálido y frondoso, en otros es un lugar gélido y helado.

 

Geografía chamánica

Niflheimr o las Tierras de la Niebla, se encuentran en una de las tres raíces del Yggdrasil. En las otras dos están Svartalfheimr y Jotunheimr.

En el centro de estas tierras brota el manantial Hvergelmir, que se origina en el centro del universo, ahí donde todo comenzó. Esta cálida fuente o geiser (literal significa caldera de agua caliente) derrite el hielo a su paso y da lugar a once arroyos (a veces 10 o 12) de agua helada:

  1. Svöl, frío.
  2. Gunnthrá, dolor en batalla.
  3. Fjörm, precipitación.
  4. Fimbulthul, viento poderoso.
  5. Slíd, peligroso.
  6. Hríd, tormenta.
  7. Sylg, sorber.
  8. Ylg, loba.
  9. Víd, amplio.
  10. Leipt, destello.
  11. Gjöll, ruidoso.

Estos se llaman los Élivágar (vag, ola; hel, hielo) y ya existían antes de que todo se originara.  Hoy en día diríamos que estos ríos eran algo así como el producto de la lluvia ácida de la primera atmósfera en el planeta. No llevaban agua, sino algo parecido a ácido, veneno o materia fermentada o en descomposición. Otras de las versiones es que en el Gylfaginning (en la Edda en prosa), se dice que hay muchas serpientes en Hvergelmir, por lo que su abundante veneno puede ser lo que da vida a estos arroyos. La más importante de ellas es Nídhögg

Según Snorri, también está aquí el puente Gjallarbrú (puente sobre Gjöll) y menciona que está cerca de la puerta de Hel (más confusión al asunto del cual escribiré un artículo especial).

 

Niflheimr: el inicio y el final.

Niflheimr estuvo involucrado en la creación del mundo y para ser coherentes, también lo está en su destrucción, tal como lo dice la última stanza de la Völuspá.

Þar kømr inn dimmi 
dreki fljúgandi, 
naðr fránn, neðan 
frá Niðafjöllum. 
Berr sér í fjöðrum 
– flýgr völl yfir – 
Níðhöggr nái – 
nú mun hon søkkvask. 

~

Ahí viene el oscuro dragón volando desde Nidjfell,
Níðhöggr, la serpiente del inframundo.
Trayendo en sus alas los cuerpos,
volando sobre la planicie
ella su sumergirá.


             

 


*Entiéndase Dios como concepto, sin género alguno.

Créditos:

Imagen con licencia Creative Commons tomada de http://lish-stock.deviantart.com/art/Blue-cloud-texture-17025793

Referencias:

http://indo-european.info/pokorny-etymological-dictionary/index.htm

Runa Kaun-Kenaz-Cen: Hacer del Fuego un Hogar

Runa Kaun - Kenaz - Conocimiento Rúnico y Nórdico

Fuego y Hogar

Fuego y Hogar están vinculados siempre. Quizás podemos decir que desde que el ser humano pudo manipular el fuego, tuvo la noción de hogar.

Más allá de la revolución alimenticia que supuso el fuego para nuestro cuerpo, la visión que nos dio como seres humanos fue determinante. Imagino la cueva oscura, fría y húmeda en donde tuvieron que vivir mis ancestros, mejorada dramáticamente por un simple cambio: una fogata en la entrada. De pronto todo se podía ver mejor, dormíamos más tranquilos y calientes, aprendimos a sentarnos en círculo para aprovechar el calor, nos miramos unos a otros reconociéndonos en ese estado de paz que aporta el fuego, comíamos una comida más digerible que ayudaba a mantener la temperatura del cuerpo, teníamos carbón y luz para pintar en las paredes y seguramente comenzamos a cantar, a hablar, a contar historias. Allí se formó nuestra idea primigenia de hogar que sobrevive hasta hoy.

 

Kaun en la Memoria

En los tres poemas rúnicos que conocemos, Kaun habla del fuego y de cómo este se manifiesta ante los hombres.

Poema Nórdico Antiguo

Kaun er barna bolvan;

bol gørver nán folvan.

Las úlceras son letales para los niños;

la muerte vuelve a un cuerpo pálido.

Poema Islandes

Kaun er barna böl

ok bardaga [för]

ok holdfúa hús.

flagella konungr.

Enfermedad fatal para los niños

y llaga dolorosa

y morada de mortificación.

Poema anglosajón

Cen byþ cwicera gehwam | cuþ on fyre

blac ond beorhtlic | byrneþ oftust

ðær hi æþelingas | inne restaþ.

La antorcha siempre será por todos conocida,

famosa por el fuego brillante y luminoso,

a menudo arde ahí donde los nobles hombres descansan.

En las precarias comunidades del norte, Kaun es recordada con las afecciones de la piel, frecuentemente contagiosas y dolorosas, que atacan a los niños. Cualquiera que haya tenido una infección así sabe que comer o hablar se vuelven una tortura. Si están presentes en el cuerpo, la ropa se siente como una lija. Y los bebés además se ven afectados en la zona del pañal, por la irritación natural que la humedad y las bacterias de esta área provocan. Un adulto puede aguantar, pero un niño afectado por este ardor, estaría llorando todo el día. Y las condiciones de vida podrían favorecer este padecimiento ya que se presenta generalmente en niños con deficiencia de ácido fólico, B12 y hierro, aunque también están en la lista las alergias, un sistema inmune deprimido, heridas, higiene deficiente y estrés. Estas enfermedades se presentan con más frecuencia en los niños hasta los 5 años y pueden estar provocadas por el virus Coxsackie A-16 o el virus del Herpes.

Pero también Kaun remite a la lividez de los muertos, lo primero que notamos en una persona muerta es el frío y la falta de color. Su calor, su fuego se ha ido. Si no hay calor, no hay vida. La tierra debe estar tibia para recibir la semilla, porque un suelo congelado no producirá nada. Cuando entramos en calor después de estar en un ambiente frío, la piel se enrojece, estamos vivos.

En el poema anglosajón, su significado va más dirigido a su poder luminoso. Nos habla de la trascendencia que una persona marca a través de la pasión con la que vive, su legado es luminoso, es conocido, sus decisiones son brillantes, se le verá a través del tiempo, no pasará desapercibido. El fuego arde en los memoriales, en la pira funeraria de los grandes hombres, en las sagas, en las ceremonias de remembranza. En cualquier lugar sagrado, en el chispazo de un recuerdo se manifiesta el fuego.  Pero tampoco hay que descartar el merkstave que está implícito: el que abusa de ese fuego es recordado también. El avaro, el ávido de poder, el ávido de riqueza, el mal vecino o el mal gobernante son la muestra de un fuego excesivo que arde sin control queriendo consumir siempre más.

El fuego es presentado en su triple forma. Cuando está en exceso, quema, destruye. Cuando falta, trae la muerte. Cuando está en equilibrio, despeja la mente e ilumina el camino.

Significado Místico

Kaun es una runa que va más allá de su significado tradicional de un mensaje luminoso. Posee una gran profundidad y un gran reto: Aprender a Trabajar con Fuego.

He visto a Kaun hacer arder a una persona iracunda, apresurada, a alguien que se deja controlar por sus emociones.

He visto a Kaun en la mirada orgullosa de una madre.

He visto a Kaun brillando explosivamente en quien está a punto de fallecer.

He visto a Kaun en un maestro apasionado por un tema.

He visto a Kaun lista para apagarse en la depresión.

He visto a Kaun en el miedo aterrador.

Michael Kelly, en su libro Aegishjalmur, relaciona a Kenaz con la mandíbula del Dragón abierta para dejar salir su aliento de fuego. Es una buena asociación si entendemos que para poder llegar a sacar fuego, el dragón debe estar increíblemente empoderado.

Kenaz es una runa para la cual se requiere contar con energía previamente, no se puede trabajar con ella desde la debilidad. Esto es importante, porque el practicante sin experiencia puede creer que aporta fortaleza y no es así. Kaun necesita combustible ¿de dónde se lo vas a dar? ¿lo va a tomar de tu enojo? ¿de tu enfermedad? ¿de tu creatividad?

Kaun no genera el fuego, es el Espíritu del Fuego per se.

 

Muspell

En el mundo antiguo el Fuego es un agente de caos, de transformación, es un arma, un medio y es un flagelo. En particular en la tradición nórdica, el Fuego (en mayúscula como espíritu) está representado por dos grandes figuras: Surtr y Loki. Surtr (negro, moreno, requemado) es el líder de los Gigantes de Fuego, el Señor de Muspellheim. Muspell (de etimología incierta, pero se interpreta como destructores de mundos -mund spilli) es un término para representar tanto a la personificación del caos y el fuego, como para hablar de esa región en particular.

En la Edda de Snorri Sturluson, se menciona en el Gylfaginning:

Él es llamado Surt, quien se sienta allí (en Muspell) como guardian, al final del mundo. Tiene una espada flamígera, y al final del mundo viajará y asolará y derrotará a todos los dioses y quemará a todo el mundo con fuego”.

Por su parte, Loki luchará del lado de los gigantes en el Ragnarok debido a su origen, y su mismo nombre1 lo vincula al fuego y a la luz. Su nacimiento es interpretado como el golpe de un rayo (Farbauti, su padre un gigante de fuego, que significa algo así como “Golpeador Violento”) en un lecho de hojas (Laufey, su madre posiblemente una diosa, que significa Isla de Hojas o Llena de Hojas). Loki es pues la representación del incendio en el bosque, del fuego que poco a poco toma fuerza en la hojarasca para devorar la montaña.

Tiene dos hermanos gigantes llamados Býleist (Relámpago de Tormenta) y Helblindi (El que Ciega a la Muerte/ El Cegador de Hel).2  Todos ellos personajes relacionados con el fuego y la luz.

Estos antecedentes nos explican mejor esta runa. Kenaz es una parte del Fuego, es una chispa, es la representación de los Gigantes de Fuego en la secuencia rúnica. Es la magia de Muspell grabada por los Vanir en un sigilo.

Kenaz en la Lectura

Todos los padecimientos que arden o queman están relacionados con esta runa, se presenten en el área que se presenten.

Las úlceras internas o externas, las heridas, los jugos gástricos, la sangre, el hígado, la fiebre, la inflamación, la bilirrubina, el corazón, el metabolismo, la agilidad mental, la mirada, la piel, los impulsos nerviosos, la capacidad para percibir los colores, la reacción y el impulso, la conducta instintiva.

Kaun es también el ego, los celos, la pasión, el deseo total, la creatividad irrefrenable que nos exige escribir, pensar, investigar, moldear, pintar. Kenaz es la urgencia, la compulsión de un mundo de gigantes buscando salir.

Todo lo que toca lo acelera, lo impulsa, lo agranda o lo consume.  Dependiendo el Mundo del que surge o la Norna que la trae, cambiará su interpretación.

Kenaz en Muspellheim es intensidad total, el Fuego en su hogar que tiene un gran riesgo de salirse de control.

Kenaz en Asgard es la violencia de la guerra, las heridas inflingidas por la batalla que aun permanecen ardiendo, es la pira funeraria que despide al Hermano caído.

Kaun en el reino de los Vanir es cauto, es el calor de la tierra que germina la semilla, es la Magia de Freyr encantando el suelo para la fecundación.

Si Skuld es quien porta esta runa, una muralla de fuego se muestra por delante del consultante, el consejo es ser prudente y escoger la batalla o entrar desnudo en ella para consumir todo aquello que deba ser consumido.

En las manos de Urð, esta runa hablará de un momento intenso, algo que dejó una marca, en particular una quemadura en el cuerpo, en la psique o en el corazón de la persona.

Kenaz con Sowilo hablan de una batalla intensa que se gana solo con Maestría.

Kenaz con Dagaz es el día siguiente de esa batalla, el amanecer de una nueva etapa.

Kenaz con Gebo traen un niño de fuego, un Loki a la vida de alguien, un regalo desde el Reino del Fuego.

 

Hacer del Fuego un Hogar

¿Cómo fue que vimos en el fuego un hogar? Cómo fue que algo que no nos pertenecía en lo más mínimo, que se nos mandaba más como una forma de destrucción o de ira divina, se fue metiendo en nuestra psique como algo tan comfortable. Por supuesto están todas esas cosas que dije al principio, mi mente las entiende, pero la verdad es que hay algo en mi que todavía no se lo explica. Solo puedo pensar que fue venciendo el temor. Y para mi esa es la lección principal de esta runa. Meter la mano al fuego, arriesgarte a ver la luz de frente, abrir los ojos a la verdad, a la realidad, a la herida expuesta que evitamos ver o tocar. Kaun es meter el dedo en la llaga, ¡Dioses! hemos creado tantas expresiones para nombrarla en la vida diaria y ni siquiera nos damos cuenta.

Todos les temen a Surtr, a Loki, a la violencia del Espíritu del Fuego contenida en un volcán o en las aguas hirviendo de un geiser. Todos temen a la mandíbula del Dragón, al fuego descontrolado que exige rendición total. Solo pocas personas se atreven a entrar a él, y menos aún logran salir y contar su historia o describir su estadía allí. Creadores como Allan Poe, Baudelaire, Dante, Van Gogh, Dalí, Tolstoi lucharon contra los Gigantes de Fuego. Estuvieron en las fauces del Dragón y fueron devorados por su fuego abrasador.

¿Cómo hacer del Fuego un Hogar? Amándolo, aceptándolo, dejándonos consumir por él en ocasiones y aprendiendo a manejarlo en otras. Kaun es la magia de Todo o Nada, es la violencia de la lava que quema todo a su paso para, al enfriarse, formar una isla. En la naturaleza, la vida nace del Caos, de la erupción violenta del parto, del rayo, de la ceguera que provoca ver la luz por primera vez al salir del cascarón, de enfrentarnos al mundo que recibimos y empezar a pelear y a morir desde el primer aliento de vida.

 


  1. La etimología de Loki es incierta, hay varias interpretaciones. Del Nórdico Antiguo y el Islandés luka, loka que significa “cerca, cerrar”. De la raíz Indo Europea *leug que significa “romper”. Del Nórdico Antiguo logi, que significa “fuego”. Esta última parece estar más cercana a su origen. Otras dos opciones que raramente se contemplan y que parecen ser las más correctas son las dos raíces indoeuropeas: leugh y leuk.

Leugh significa mentir. En Anglosajón pasó como lēoganbelēogan, engañar. En Germano es *leugan. El sustantivo “mentira” paso al Anglosajón como lyge; y al Germano como *lugiz. Es interesante analizar esta etimología por la cercanía con el nombre de la runa Laguz.

Y la segunda posibilidad, también la encontramos en el Indo Europeo con la raíz leuk, luz, brillo. Que pasó al Anglosajón como lēoht, līht; līhtan (relámpago), y al Germano como *leuht-jan, hacer brillar, *leuhtam, iluminar. De esta misma raíz deriva la palabra Lucifer y está presente en infinidad de palabras como luna, elucubración, lunático, lúcido, reluciente, lámpara (del griego lukhnos), purificación (luster, lustrum), leuco (blanco, como en leucocito), pradera (del anglosajón lēah, lugar donde la luz brilla). 

2. Para fomentar más la discusión sobre Oðin como hermano de sangre de Loki, encontramos que Helblindi  es un heiti (otro nombre) para llamar a Oðin, descrito en la Edda de Snorri (Prosa). Aunque también se cree que se transcribió incorrectamente de Herblindi (Cegador de Ejércitos).

 

Referencias:

https://www.ahdictionary.com/word/indoeurop.html#IR060100

Abrir la Puerta…Devoción, Fe y Certeza

¿Cómo se abre la puerta al mundo divino?

¿Cómo se empieza a tener fe? ¿Cómo se es devoto de alguna divinidad? ¿Cómo tengo certeza de ello?

No lo sé. En mi caso ha sido algo profundo, algo que se encuentra en la médula de mi ser, en el núcleo. Desde que tengo uso de razón he sido distinta, no lo digo en ningún otro sentido, mas que para referirme a que siempre me pregunté cosas que otros no se preguntaban. O al menos, si lo hicieron, nunca lo expresaron.

Ser diferente normalmente lleva a la exclusión. Y en la exclusión uno tiene tiempo para pensar en muchas cosas. A los solitarios nos gusta la exclusión. Lejos de padecerla, la gozamos como un estado de placer que muchos no entienden. Por eso amo tanto a la runa Isa, me gusta su necesidad de aislamiento. Porque solo es allí donde uno encuentra a los Dioses.  Y aun en la más absoluta bacanal, la soledad interior, la necesidad de auto complacencia o la negación del dolor, se vuelven la mejor amiga del hombre para encontrar a los Dioses.

La Fe

La fe comienza con el reconocimiento de la humildad, que ya en sí es una muestra de grandeza.

Porque la fe proviene de la impotencia. Solo cuando no se puede alcanzar lo más anhelado, es que se deja a la decisión de alguien más. ¿Uno mismo teje el destino? Claro que si. Pero cuando no encontramos todo lo necesario para manifestarlo, creamos la fe como una herramienta, como un puente que puede, o no, traer aquello que más queremos.

En la fe solo nos resta sentarnos y esperar que algo suceda. Pedir está de más, puesto que nos confiamos a algo mayor que nosotros, o quizás no mayor, pero si, invisible, desconocido, no contemplado en nuestras variables.

Solo el que ha visto a alguien sentarse en la más absoluta desesperanza, ha visto el rostro de la fe. Nadie más puede decir, si alguien es o no es devoto de una tradición. La gente común se llena la boca con palabras, y juicios, y consignas. Y lo hacen porque viven en la desconfianza. Desconfían de que alguien les robe, les acuse, sea mejor. Su lugar en el mundo siempre está pendiendo de un hilo, puesto que carecen de fe en si mismos.

La Devoción
Abrir la Puerta...Devoción, Fe y Certeza
La runa Isa en un árbol

Qué difícil es tener devoción, porque incluye tener fe, abandonarse al otro. La primera devoción va hacia los padres (o tutores).

El amor a los dioses masculinos es directamente proporcional al amor que uno siente por el padre o, por el anhelo de la figura paterna ideal.

El amor de los dioses femeninos es directamente proporcional al amor que uno siente por la madre o, por el anhelo de la figura materna ideal.

Si mi experiencia de vida hizo que tenga los roles intercambiados (padre cariñoso; madre distante), entonces busco el amor de los dioses masculinos para en realidad, ganarme el amor de mi madre. Que a la vez me gratifica con el amor cariñoso paternal. ¿Es eso devoción? No hay cosa tal como el amor incondicional, siempre obtenemos una retribución cuando entregamos amor. Entonces ¿no hay devoción genuina?

La Renuncia del Control

Hay dos formas de acceder a la divinidad. Por medio de la teología o el conocimiento de los dioses y por medio de la mística, o la experiencia de los dioses.

Una lleva al camino del razonamiento y otra al camino de la experiencia. Si vamos a hablar de espiritualidad, definitivamente elijo la mística. Acceder a lo relativo desde algo tan absoluto como la mente, me parece harto difícil. Pero el primer paso para llamarse un místico es renunciar al control. Tarea titánica cuando sabemos que hemos sido educados en la mente científica, en el ver para creer.

No existe en nuestro software la noción de abandono. Esa es la primera lucha a la que nos enfrentamos cuando nos introyectamos místicamente en nuestra tradición. Porque en el área emocional, la respuesta de huida si existe.

Nos enseñan a luchar, a enfrentarnos, a tener la sartén por el mango. Nadie nos inculca la idea de rendición, puesto que rendirse es fracasar. Y cuando entramos al ámbito de lo místico, el primer axioma es “renuncia al control”. Esa lucha puede tener bajas importantes, la primera y más difícil de vencer está en el ego.

El amor por los Dioses es recíproco

Recíproco al amor que siento por mi mismo, y como dice Erich Fromm, en El Arte de Amar:

“El egoísmo y el amor a sí mismo, lejos de ser idénticos, son realmente opuestos. El individuo egoísta no se ama demasiado, sino muy poco; en realidad se odia”.

Los Dioses como arquetipo no son mas que un espejo, por lo que ellos me aman, en la misma magnitud que yo los amo. Pero hay que tener cuidado, porque si ese amor es narcisista, si proviene del egoísmo no es devoción genuina, sino la construcción artificial de un ego super desarrollado que solo compensa las carencias internas.

Y la renuncia del control solo se vuelve una mímica para dejar las decisiones en manos de un alter ego al que llamo con el nombre de cualquier divinidad.

Entonces ¿cómo tengo certeza de que mi fe y devoción son genuinas?

No hay otra vía mas que el abandono, el silencio, la introspección. Todo lo que salga de mi en este proceso, en mi profundización en mi tradición, solo será la basura que flota sobre las aguas del río. El que verdaderamente mistifica su vida se vuelve cada vez más sencillo, más callado, más prudente, más discreto. Vive en la profundidad de su ser, saliendo de vez en cuando ante el llamado. Pero cuando no se le requiere, renuncia a la palabra pronta, a la crítica y vive en contemplación de sí mismo, y de las divinidades, y de la Tierra que es su maestra.

Calla, deja, da y encontrarás en el vacío el verdadero sentido de libertad que da la renuncia al control. La certeza está en los actos que nos pide el corazón, en la compulsión a volar, y para hacerlo no se puede llevar nada, ni siquiera nuestro amor por los Dioses. Ni siquiera eso.